Carrie Bradshaw, personaje de la serie “Sex and The City”, en un episodio dice “La basura de una mujer puede ser el tesoro de otra”. Esta frase lapidaria me parece más cierta que nunca, porque por experiencia propia y ajena, la única forma de “pescar” un hombre soltero es haciendo de recoge latas, es decir, esperando que otra lo bote a ver si a una le sirve. No es mi intención en ningún caso tratar a los hombres de basura, muy por el contrario, siendo una especie en extinción y por tanto un tesoro tan preciado, casi podría decirse que son un recurso no renovable y por eso hay que reciclarlo!
Hay reciclajes más complejos que otros, unos vienen de largos noviazgos asfixiados por el tedio y la rutina, pero que igual en ocasiones evocan con nostalgia porque como dice la gran Rocío Dúrcal “la costumbre es más fuerte que el amor” así que no les extrañe que en cualquier momento lance alguna perlilla sobre su ex, o peor aún que la otra cuando sepa que está con alguien quiera recuperar lo que nosotras recogimos del camión del aseo. Otros vienen con hijos y ex mujer (es) incluidos, estos son casos más difíciles y desde un principio hay que sincerarse con una misma y analizar si se está dispuesta a lidiar con los cumpleaños de los niños, las navidades que va a pasar con ellos, los fines de semana que saldrán de paseo, porque vamos a estar claros que sus hijos siempre estarán primero y si no es así ni piensen en reciclarlo, déjenlo en el pote de basura porque ahí es donde debe estar! En cuanto a las ex esposas, si tienen hijos con ellas asuman que su nueva adquisición las va a tener que ver toda la vida, así que no cometan la estupidez de pretender que deje de tratarlas, aunque algunas pueden ser bastante molestas otras son bastante coherentes.
En esta sociedad donde las relaciones de páreja son cada vez más complejas, la búsqueda de compañero bien puede ser como una visita al mercado de los corotos o una tienda vintage, suerte en su búsqueda y que lo que consigan no esté muy aporreado.
jueves, 30 de diciembre de 2010
sábado, 30 de octubre de 2010
LA COPA ROTA

Una de las cosas que más me recuerda la adolescencia es el despecho. Cuántas borracheras compartidas con mis amigas, con Rocío Dúrcal y Los Panchos de fondo, mientras llorábamos por los amores perdidos o por los no correspondidos. Hoy me río de esos momentos, pero cuando los viví sentí un dolor desgarrador, literalmente se me rompió el corazón, recuerdo sentir un terrible dolor en el pecho y pensé que me iba a morir. Estaba segura que JAMÁS volvería a amar de esa manera y que había perdido al amor de mi vida y nunca podría ser feliz. Luego volvía a enamorarme y cuando llegaba el desamor se repetía aquel dolor insoportable en el medio del pecho que sólo se calmaba ingiriendo grandes cantidades de alcohol al ritmo de boleros y rancheras.
Pasaron los años y me di cuenta que nadie se moría de amor, entonces nunca más me despeché, supe que había madurado y que era capaz de aceptar los finales y atesorar lo vivido y seguir adelante. Aprendí que el dolor del desamor no es por haber perdido al otro sino porque es inaceptable que no me quiera a mí. En un arranque de petulancia podría decir que ¡quien no me quiera a mí tiene el gusto como el que come mocos! Pero hay gente a la que le gustan los mocos y hay que respetarlos.
Este post va dedicado a los amores pasados que me hicieron quien soy…Y a los que vendrán que me seguirán enseñando.
jueves, 7 de octubre de 2010
QUIERO UN NOVIO OLD FASHION

Ya se que parece un imposible, pero como dicen que hay que expresar lo que se desea “para que el universo” se haga cargo…Me atrevo a confesar que quiero un novio old fashion, de esos que llamaban por teléfono antes de que existieran los mensajes de texto, porque si algo ha acabado con el romanticismo es la tecnología…Las largas conversaciones telefónicas en las que se desarmaba el mundo y se volvía a armar fueron desplazadas por escuetos mensaje de texto o emoticones; y aquella práctica adolescente de llamar al amado sólo para escuchar su voz y colgar fue abolida por el “caller ID” o identificador de llamadas.
Yo quiero un novio old fashion que me deje notitas en el parabrisas del carro, que me regale flores sin ningún motivo, que me tome la mano cuando caminamos…Yo quiero un novio old fashion que cuando le pregunten quien soy no diga “una amiga” o “estamos saliendo”.
Quiero un novio old fashion que no me diga que “no quiere invadir mi espacio”…Cuando lo que yo que quiero es que lo expropie, si no se que hacer con tanto espacio baldío…
Me pasé de cursi con este post…Pero es que yo también soy old fashion.
lunes, 13 de septiembre de 2010
SI YO FUERA TÚ ME HARÍA “DELETE”

Este post le va a encantar a mis amigos hombres, porque sí…Tienen razón, las mujeres deberíamos tener un regulador de intensidad. Un control al que se le pudiera bajar volúmen cuando queremos ir más rápido de lo que deberíamos en una relación, cuando no nos contenemos y enviamos más mensajes de lo permitido o cuando empezamos a hacer exigencias sin tener derecho a ello.
¡Aja! ¡En ocasiones nos pasamos de intensas! ¿Contentos con la confesión? Pero no me van a negar que esa “intensidad” -cuando no raya en lo psicopático claro está- les alimenta el ego, es nuestra manera de demostrarles que nos gustan, que nos parecen interesantes y disfrutamos de su compañía, y muy probablemente a ustedes les ocurra lo mismo pero asumo (a regañadientes debo decir) que tenemos revoluciones distintas, que ustedes son mucho más relajados y no se complican tanto como nosotras. La verdad no me los imagino ansiosos esperando una llamada, ni cambiando los planes que ya tenían pre-establecidos sólo por salir con nosotras.
Confieso que cuando me he topado con algún “intenso” he salido despavorida y en la agenda de mi teléfono he guardado su número como “NO CONTESTAR”, así que agradezco a los que me han tenido paciencia y han tolerado mis arranques de intensidad y no me han hecho “delete”, porque al final ha valido la pena.
sábado, 4 de septiembre de 2010
¡SI NO TE CORTAIS LAS VENAS NO ME SIRVE!

Creo que no hay nada más embriagador que saberse el objeto de deseo de alguien más. El conocimiento o incluso la presunción de que despertamos sensaciones y emociones placenteras en otro ser, otorga cierta sensación de poder.
No se si porque de niña vi muchas novelas, o porque me gustan Los Panchos y La Lupe; que no importa cuán trascendente sea una relación; sea de una noche o de toda la vida, necesito creer que en ese espacio de tiempo soy única e irrepetible. Mientras a muchas mujeres las seduce un camionetón a mi me seduce sentirme absolutamente deseada y admirada, quizás sea por mi condición de actriz que necesito que me alimenten el ego, pero nada apaga más mis ganas que una actitud de “me da igual si te veo o no”. Una mirada lasciva en el momento justo, un roce como quien quiere y no quiere, son básicos para desencadenar en mí ese desborde de endorfinas que llaman enamoramiento, o como diría Sabina “lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí” y completo yo…"Para poder morir por ti".
sábado, 10 de julio de 2010
LAS AMAZONAS

Unos días atrás una amiga me envío una de esas cadenas que nunca faltan en tu bandeja de entrada que hablaba de lo maravillosas que éramos las mujeres y de todo lo que podíamos hacer incluso mejor que los hombres. No se quien será el autor o seguramente autora. Se los transcribo a continuación, seguido del análisis que hice al respecto.
“Seńor, te damos gracias porque....Síí!!! Somos Perfectas porque: No nos quedamos calvas, Festejamos un día internacional y otro nacional, Nos podemos sentar de piernas cruzadas sin dolor, Podemos usar tanto color rosado como azul, Siempre sabemos que nuestro hijo es nuestro, Tenemos prioridad en los naufragios, Una huelga de sexo consigue cualquier cosa, No pagamos la cuenta, Somos los primeros rehenes en ser liberados, La edad no disminuye nuestro desempeńo sexual, Podemos excitarnos sin que nadie lo note, Podemos hacer el amor cuantas veces por día queramos, Si somos traicionadas somos víctimas, Si traicionamos ellos son los cornudos, Podemos dormir con una amiga sin ser llamadas lesbianas, Podemos prestar atención a varias cosas a la vez, Mujer de embajador, es Embajadora; Marido de la Embajadora,...żQué mierda es? Mujer de Presidente es la Primera Dama; Marido de la Presidenta, żQué mierda es? Si decidimos hacer trabajos de hombres, somos pioneras; Si un hombre decide hacer trabajos femeninos, es maricon. Y POR ULTIMO: aunque les duela Hacemos TOOOOODO lo que el hombre hace. Y CON TACONES ALTOS!!”
“Una huelga de sexo consigue cualquier cosa”, en mi mundo eso se llama manipulación. Usar el sexo como herramienta para conseguir algo, sinceramente me parece “políticamente incorrecto”.
“No pagamos la cuenta”, según el texto las mujeres somos capaces de hacer cualquier cosa; lo cual creo firmemente, yo soy prueba de ello…Inclusive pago mis cuentas. Gritar a los cuatro vientos que los hombres no sirven para nada pero sacarles provecho económicamente…no se a ustedes pero a mí me parece patético.
“La edad no disminuye nuestro desempeño sexual”, lamento decir que en el climaterio nuestra líbido disminuye directamente proporcional a nuestros niveles de estrógeno…así que thanks God porque existe la terapia de reemplazo hormonal y la viagra femenina está en estudio.
“Si somos traicionadas somos víctimas, Si traicionamos ellos son los cornudos”, la infidelidad es igualmente censurable independientemente del género. Y no se trata de que un miembro de la pareja sea víctíma y el otro victimario. Sino de establecer desde un principio de la relación reglas de convivencia que deben ser respetadas, oigase bien, por AMBOS miembros de la pareja.
Todo lo que sigue en relación a labores consideradas masculinas o femeninas es absolutamente sexista. Décadas atrás las mujeres lucharon por tener igualdad de derechos y creo que hoy – al menos en occidente – es así; aún en las culturas orientales las féminas deben batallar por abolir prácticas tan abominables como la ablación.
Pero creo que de este lado del mundo ya hemos demostrado lo suficiente que podemos hacer lo mismo que los hombres…“con tacones” como dice el texto, lo que quiere decir desde la feminidad. Porque somos diferentes no superiores. Rechazo el discurso de amazona que desprecia a los hombres y los considera inferiores, inclusive me parece lésbico ese ensalzamiento excesivo de la mujer.
Si, es cierto, puedo hacer cualquier cosa que me proponga. Pero me quito el disfraz de mujer maravilla y acepto que sí necesito a un hombre en mi vida, no para que me mantenga o me “represente”, sino para que me ame. Y la que esté libre de pecado que lance la primera piedra!
sábado, 26 de junio de 2010
MATERNIDAD=¿FEMINEIDAD?
Nunca fui una mujer maternal, los niños no me inspiraban ninguna ternura y creo que no hay nada que me crispe más los nervios que el llanto de un infante. La maternidad no era una prioridad para mi, siempre pensé que si no tenía hijos igual me sentiría satisfecha con mi vida.
A pesar de lo anterior debo decir que mi embarazo fue uno de los momentos más felices de mi existencia y que el hecho de ser madre cambió mi perspectiva del mundo radicalmente – y afortunadamente- para bien. Camila (así se llama mi hija) me ha hecho una mejor persona y me ha mostrado un lado de mi que nunca imaginé que tendría, me ha hecho tolerante, compasiva, y hasta soy capaz de jugar con niños y reirme, ¡el llanto si me sigue poniendo los pelos de punta! Sí, reconozco que la maternidad ha sido un gran aprendizaje y una experiencia afortunada (aunque difícil) pero no soy de esas mujeres que se sienten superiores a las otras por el sólo hecho de ser madres, ni tampoco pienso que haya que darle “una medallita” ni a mi, ni a las muchas excelentes madres que conozco por “elegir” la maternidad y ejercerla con amor. Porque para mí ser madre es una elección, no una obligación.
No se es más mujer por decidir tener hijos, ni se es menos femenina por elegir no tenerlos. Lástima que muchas veces ésta también sea una de las “barajitas” de las que hablé en otro post, y se convierta en algo que hay que hacer “porque si”, “porque es la esencia de ser mujer”, o la que me parece la peor de las razones que he escuchado de por qué “se debe” tener hijos: para que se hagan cargo de ti en la vejez, que idea más egoista, ¡condenar a un ser a hacerse cargo de uno aún antes de nacer!
Creo que el instinto maternal que se asocia a la feminidad no tiene que expresarse necesariamente a través de la gestación, ¿o acaso las religiosas son menos mujeres por no concebir?, ¿o lo son las que no pueden tenerlos?, ¿o las que no quieren?
Ser madre es desprendimiento, es dejar el egoismo, es querer el bien del otro. Y ese rol podemos ejercerlo desde diversos ámbitos.
A pesar de lo anterior debo decir que mi embarazo fue uno de los momentos más felices de mi existencia y que el hecho de ser madre cambió mi perspectiva del mundo radicalmente – y afortunadamente- para bien. Camila (así se llama mi hija) me ha hecho una mejor persona y me ha mostrado un lado de mi que nunca imaginé que tendría, me ha hecho tolerante, compasiva, y hasta soy capaz de jugar con niños y reirme, ¡el llanto si me sigue poniendo los pelos de punta! Sí, reconozco que la maternidad ha sido un gran aprendizaje y una experiencia afortunada (aunque difícil) pero no soy de esas mujeres que se sienten superiores a las otras por el sólo hecho de ser madres, ni tampoco pienso que haya que darle “una medallita” ni a mi, ni a las muchas excelentes madres que conozco por “elegir” la maternidad y ejercerla con amor. Porque para mí ser madre es una elección, no una obligación.
No se es más mujer por decidir tener hijos, ni se es menos femenina por elegir no tenerlos. Lástima que muchas veces ésta también sea una de las “barajitas” de las que hablé en otro post, y se convierta en algo que hay que hacer “porque si”, “porque es la esencia de ser mujer”, o la que me parece la peor de las razones que he escuchado de por qué “se debe” tener hijos: para que se hagan cargo de ti en la vejez, que idea más egoista, ¡condenar a un ser a hacerse cargo de uno aún antes de nacer!
Creo que el instinto maternal que se asocia a la feminidad no tiene que expresarse necesariamente a través de la gestación, ¿o acaso las religiosas son menos mujeres por no concebir?, ¿o lo son las que no pueden tenerlos?, ¿o las que no quieren?
Ser madre es desprendimiento, es dejar el egoismo, es querer el bien del otro. Y ese rol podemos ejercerlo desde diversos ámbitos.
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